Acha Zaballa arquitectos

Hospedería del Duque . Badajoz

fotos: gracias a Acha Zaballa arquitectos

La nueva Hospedería respeta el valor arquitectónico del conjunto histórico
sobre el que se interviene y  salvaguarda la relación del edificio con la iglesia, y la del conjunto con la nueva plaza y la trama urbana hacia el paisaje.
El proyecto conserva los vestigios  del edificio conventual con su disposición tipológica original y superpone un nuevo claustro. 





Dos plantas en torno a un claustro central. Una ampliación que enlaza con la sacristía y con la antigua enfermería del convento franciscano.
Todas las piezas cobran sentido en el conjunto, evocación del parentesco en el mismo lugar con una vida observante.

El claustro se inserta según los ejes de la iglesia y el antiguo convento.
La planta alta se rota para capturar el paisaje desde sus cuatro alas altas, al tiempo que este giro multiplica las sombras sobre la planta inferior.
La ampliación enlaza en sus dos plantas con las preexistencias y se adapta mediante plegado a la topografía.

INSERCIÓN URBANÍSTICA-INTEGRACIÓN

En el ámbito de intervención se distinguen dos partes, la edificación existente y el espacio libre de parcela abierto hacia el paisaje.
La edificación existente se repliega en el borde oeste de la parcela hasta fundirse con la trama residencial que la rodea. Sólo la iglesia es fachada visible hacia la calle.

En el planeamiento se recoge la creación de una plaza en las traseras del convento sobre la que gravita una secuencia de dotaciones. La Hospedería también da frente a esta plaza y desde ella se proyecta el acceso principal a través de la huella del antiguo edificio.

La nueva plaza refuerza la transversalidad de la parcela que tiene, además de la conexión con la calle del Convento, un nuevo frente a la plaza y el paisaje.

Se generan dos ámbitos estáticos: la antesala exterior del edificio en L existente en la plataforma inferior y un nuevo ámbito en la plataforma superior; y entre ambos la conexión transversal.

La nueva Hospedería ha de respetar el valor arquitectónico del conjunto histórico sobre el que se interviene y significar el mínimo impacto salvaguardando la relación del edificio con la iglesia, y la del conjunto con la nueva plaza y la trama de la ciudad hacia el paisaje.

El proyecto conserva el edificio conventual con su disposición tipológica original y superpone un nuevo claustro.

Dos plantas en torno a un claustro central.
Una ampliación que enlaza con la sacristía y con la antigua enfermería del convento franciscano.

El claustro se inserta según los ejes de la iglesia y el antiguo convento.
La planta alta se rota para capturar el paisaje desde sus cuatro alas altas, al tiempo que este giro multiplica las sombras sobre la planta inferior.
La ampliación enlaza en sus dos plantas con las preexistencias y se adapta mediante plegado a la topografía.

La adaptación topográfica a la pendiente levemente ascendente hacia el sur permite liberar el plano del suelo en el ángulo de intersección del nuevo claustro y de la antesala del antiguo convento. Esta adaptación permite preservar la conexión transversal norte-sur de la parcela. Y el replegado de los extremos norte facilita la relación con el perímetro.


DIÁLOGO PROPUESTO


La hospedería integra tres unidades de programa con conexiones oportunas que resuelven los aspectos funcionales.
La iglesia alberga el salón de celebraciones, el antiguo convento el acceso principal a la hospedería y sus espacios de apoyo, y la ampliación el programa habitacional y de servicios generales de la hospedería.

La ampliación de planta cuadrada con claustro central se adapta a la topografía levemente ascendente, de manera que se separa de la cota inferior de acceso desde la calle del Convento. Este gesto permite cualificar los espacios libres de la parcela al preservar el jardín central de las circulaciones transversales.
Se genera un ámbito estático de contemplación interior y un área perimetral que resuelve las conexiones entre los frentes opuestos de la parcela y que permite el tránsito rodado privado y el tránsito peatonal público.
El jardín central queda abierto en su ángulo noroeste a la antesala del antiguo convento a través de un plano plegado que resuelve la diferencia de cotas y preserva su intimidad.

Este gesto busca reforzar el espacio tipológico original, resuelve las nuevas relaciones surgidas por la implantación del nuevo programa y con su tratamiento diferenciado permite una lectura inmediata del alcance de la intervención preservando el estrato original del edificio y sus relaciones urbanas.

La ampliación en torno al claustro se concibe como un solo elemento con tratamiento homogéneo. Revestimientos continuos de aluminio acabado inoxidable hacen resaltar el conjunto puntualmente transmitiendo calidad y sencillez constructiva. Se busca el contraste intencionadamente, sobre todo en los puntos de superposición como estrategia de preservación.




1 comentarios :

2 de enero de 2013, 5:47 Anónimo dijo...

en q programa han hecho su presentación

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