García Píriz . Muñoz

Centro de la biodiversidad . Loja


Arquitectos: Tomás García Píriz . Jose Luís Múñoz Múñoz . fotos: Javier Callejas . AR awards 2011

Entre las huellas de una antigua ruina y bajo la sombra de un gran árbol se despliega una nueva construcción…construyendo en lo construido el proyecto desaparece reflejando el paisaje en el que se inserta…se convierte así en el mismo paisaje























El proyecto del Centro de la Biodiversidad Agrícola se localiza en los márgenes de la ciudad de Loja, en un entorno de un marcado carácter agrícola. Situado en una parcela de cultivo delimitada por una acequia y una masa frondosa, el edificio forma parte de un paisaje propio de la vega del río Genil en el poniente granadino.Este proyecto nace para dar cabida a un nuevo programa destinado a la concienciación, protección y publicidad del patrimonio agrícola de la comarca de Loja. El Centro de la Biodiversidad se presenta asociado a un vasto terreno de cultivo. Enlaza un área de formación (para agricultores, colegios e investigadores) con una zona de tratamiento de especies y semillas, características de la zona. Se trata por tanto de un programa híbrido, laboratorio- expositor agrícola y oficinas, en medio de un terreno de cultivo experimental.
Fuertemente condicionado por la topografía, resuelve el encuentro de los principales desniveles (de hasta 5m) de terreno que se dan en la parcela de actuación, actuando como elemento de unión entre las tres diferentes plataformas que conforman la parcela.El proyecto minimiza la presencia de lo construido en el terreno situándose justo en la esquina noroeste de parcela, en una posición privilegiada de la misma. Se despliega en el terreno absorbiendo en un patio abierto una antigua ruina y una hermosa higuera preexistente. La disposición del edificio tenderá, igualmente, a valorar la presencia de la masa arbórea de ribera orientando las principales fachadas hacia dichas preexistencias.
Todas las circulaciones, tanto públicas como de la área de tratamiento se resuelven en un único punto, minimizando así la ocupación de la parcela. Se trata de dejar la mayor parte de la misma operativa para el cultivo.La configuración interior de la intervención surge necesariamente de entender este doble programa descrito anteriormente como independiente o unido en función de las necesidades puntuales en cada momento. Así el acceso principal se divide dos áreas principales, con la higuera justo en medio como protagonista principal. El espacio de oficinas se despliega a través de una secuencia encadenada de lugares orientados al norte. El programa de laboratorios y salas de ensayos se localiza en la parte sur en dos niveles principales. El muelle de carga de acceso y salida de semillas queda así resuelto junto a la zona de cultivo.Tanto cielo como vegetación quedarán atrapados en la superficie del edificio gracias a su geometría facetada reflectante como por el uso del vidrio, reflectante o transparente, vibrante en todo caso a lo largo del día.. El exterior penetra de manera multiplicada en un interior que se convierte en calidoscopio. Por el día, el edificio se transforma en distintos espejos puntuales. Por la noche, iluminado, pasa a ser una lámpara en medio del paisaje.
PAISAJE, PATRIMONIO, IDENTIDAD
El paisaje se convierte en marco de referencia principal en esta propuesta. La forma en la que la tradición agrícola ha ido construyendo una identidad propia en un lugar específico despliega la obligación de una arquitectura en absoluta continuidad con este contexto propio.La vega oriental granadina construye un paisaje íntimamente ligado a la explotación de una agricultura de regadío en un fértil entorno marcado por el paso del río Genil.
Vinculados a los terrenos de cultivo, aparecen infraestructuras residenciales dotadas de espacios para almacenaje para el ganado. Estos programas híbridos aparecen salpicados a lo largo de la Vega entre los distintos núcleos urbanos. Cada propiedad, arquitectura muraria de dos plantas encalada en blanco, aparece remarcada con la presencia de un o dos grandes árboles de hoja  caduca en la cara sur que generaban un agradable espacio de sombra previo a la vivienda. Normalmente se situaban en linde de parcela junto a la presencia de una red viaria, normalmente acompañada de una canalización de agua.La forma en la que el proyecto se inscribe en este lugar responde, entre otras cosas ya mencionadas anteriormente, a la presencia de los restos de una de estas infraestructuras que junto con la higuera establecen unas intensas condiciones de partida Los muros de una antigua vivienda abandonada se convierten en referencias y apoyo para  la nueva edificación que los incorpora, como huellas, para el trazado de todo el patio exterior. El espacio construido de la vivienda se asume en negativo, como un vacio que nos construye el perímetro del patio de la higuera. Así, el perfil quebrado con el que el proyecto emerge en el paisaje solo se entiende en continuidad con esta ruina preexistente.
Unos nuevos muros sustituirán los ya desparecidos. La estructura del proyecto se construye totalmente en hormigón, donde losa, muros y cubierta forman una estructura contínuo entendida en absoluta continuidad con la ruina preexistente.La higuera se convierte en protagonista absoluto de la intervención. Este magnífico árbol preexistente confiere un carácter distintivo a este lugar por lo  que el proyecto no puede hacer otra cosa que desplegarse en torno a su sombra. La imagen de la misma se refleja una y otra vez en los interiores multiplicándose a lo largo de las distintas estancias en el proyecto. El paso del tiempo aparece inseparablemente ligado a la presencia de este árbol que acompaña la actividad diaria del Centro de la Biodiversidad.
La naturaleza queda atrapada en los paramentos verticales del proyecto gracias al uso de una geometría determinada combinada con el vidrio como superficie reflectante (se combinan vidrios del 100%,80% y 60% ) y transparente. Según el acabado en cada sala, los juegos de reflejos cruzados intensifican la presencia del exterior en un interior que se presenta contaminado de imágenes de la exuberante naturaleza del emplazamiento.

Arquitectos
Tomás García Píriz
Jose Luís Múñoz Múñoz
Colaboradores
Fernando Alvarez de Cienfuegos (Diseño Grafico) Alvaro Castellano Pulido ( Estudiante de arquitectura) Ana Delgado (Estudiante de arquitectura) Marta Reguera (Estudiante de arquitectura)

Ubicación
Finca de los Caracolares. Loja. GRANADA. España
Contratista
CONSTRUCCIONES MELLADO ROMERO
Fotógrafo
JAVIER CALLEJAS SEVILLA
Promotor
AYUNTAMIENTO DE LOJA/ JUNTA de ANDALUCIA



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