César Buquerín de la Iglesia

viviendas para gente joven . Florencia


PFC. C.E.S.A - U

El proyecto consiste en unas viviendas para gente joven que pase períodos de tiempo cortos en Florencia.





















FLORENCIA. INTERVENCIONES EN EL BORDE DE LA CIUDAD VIVIENDA COLECTIVA DE CARÁCTER CAMBIANTE
El solar se sitúa al borde de la ciudad histórica y las viviendas se posicionan ejerciendo de límite con la circunvalación de la ciudad. La colocación del edificio hace referencia a la posición de la muralla en 1885 que es el momento en el que más organizada estaba la zona.
Consiste en dos piezas irregulares que se orientan. Surgen dos cuerpos que crecen en atura formando una puerta y aparecen otros volúmenes en planta baja que atan y adaptan el edificio a la ciudad. Estos volúmenes envuelven una semi-manzana abierta al río creando espacios públicos entre el edificio y la ciudad. Jardines de escala familiar en contraposición con el gran parque de Florencia.

La base del proyecto es la idea de que la vivienda tiene cada vez más un uso temporal. Las personas se cambian de ciudad en tiempos muy cortos y surge el problema de que en esos períodos de tiempo que pasan entre que unas se van y otras llegan existen multitud de viviendas deshabitadas y, por tanto, espacios inutilizados y vacíos.
Vivimos en una sociedad en constante cambio y en la que existe una gran variedad de estructuras familiares también cambiantes que hacen que no se pueda prever el uso que los habitantes van a dar a cada estancia.
Entendiendo la vivienda colectiva, no como una acumulación de unidades independientes, sino como un conjunto unido que se transformará y adaptará constantemente, el edificio se compone a base de franjas de usos que se pueden combinar, permitiendo su adaptación al momento y necesidades de cada vecino.
Se empieza diseñando los elementos fijos, que serán la base inmutable y permanente del edifico. Estos elementos van empaquetados en puntos ya previstos.
La estructura se organiza en losas macizas de hormigón armado escalonadas que van disminuyendo su superficie. Están sobre tres familias de apoyos. Un muro de hormigón con quiebros, una serie de machones de hormigón ligados a los patios y una hilera de pilares metálicos.
Las instalaciones se sitúan vistas en los patios centrales y en la primera franja, de baños.
Esta organización de estructura e instalaciones permite dejar el resto de la planta libre para el movimiento y futuro cambio.

Las franjas van de lo privado y cerrado hacia lo más público y variable.
Empieza por los dormitorios. Elementos bastante previsibles y constantes en el tiempo pero que aún así podrán variar, puesto que se permite la posibilidad de combinar varios en uno, o alquilar dormitorios anexos.
Después estarán las zonas de comedores y cocinas. Zonas que se entienden públicas y que pueden tener usos muy diferentes dependiendo del habitante, por esto, se proponen posibles cambios dentro de la propia vivienda.
Se llega al punto más público de la vivienda: las zonas de estar. En este caso, no se puede definir con claridad el uso que cada individuo hará de esta zona. Por eso, se proyecta como un lugar de participación, en constante transformación. No se entienden como estancias individuales, sino como una zona continua en todo el edificio cuyo cerramiento marcará el límite cambiante entre lo privado y lo semipúblico. Como se puede ver, esta zona podrá ser un salón individual o combinarse entre varios si se quisiera realizar algún evento, fiesta o reunión. Llevando esta adaptabilidad al extremo, en caso de que la vivienda fuera deshabitada, el cerramiento se recogerá y el espacio que antes era vivienda quedará libre, así, los vecinos podrán utilizarlo.
Se considera que esta forma de entender la vida en comunidad como un conjunto que funciona de forma democrática es la mejor manera de adaptarnos a los cambios, difíciles de prever en un futuro. Se deja una base de diseño, un contexto para que luego cada vecino, o entre ellos, moldeen la vivienda sin alterar el conjunto.
Este método da posibilidad de cambio y participación entre vecinos, no solo en el momento de entrar a vivir sino, incluso diariamente. Se consigue una transformación constante, de ida y vuelta que, al fin y al cabo, representa el acto de habitar.

Finalmente el proyecto queda compuesto por tres pieles que van desmaterializándose.
La primera, rígida y dura, compuesta por un muro de hormigón con las escaleras colgadas.
Perdurará en el tiempo, como huella de la muralla.
La segunda, interior, más libre y móvil, da forma a la vivienda.
La tercera, mucho más permeable nos da la relación con la ciudad. La imagen muestra como esta no se proyecta pensando en una fachada como tal sino como un lugar de interacción entre vecinos, que dejará ver desde el exterior la variabilidad y movimiento de la vida interior.
Aquí quedará reflejada tanto la personalidad de cada uno, como los acuerdos, entendimientos y negociaciones existentes entre vecinos.

César Buquerín de la Iglesia


5 comentarios :

28 de enero de 2014, 18:39 Gabriel Schneider dijo...

man! freak detailing! good job!

30 de enero de 2014, 13:47 Pierre Nodoiuna dijo...

Un projet vraiment interessant ! Surtout la relation avec l'environnement.

30 de enero de 2014, 15:57 luespinosadlm dijo...

Pretty amazing for just a final degree project. Congratts!!

30 de enero de 2014, 17:07 IreneGnzlzRuiz dijo...

Muy interesante! Enhorabuena!

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