Aitor Frías Sánchez

CENTRO DE ESTUDIOS Y SERVICIO DE ARQUEOLOGÍA . Carmen de Peñapartida


Aitor Frías Sánchez . PFC

Atrapados en la frontera entre el barrio histórico del Realejo y el territorio monumental, en el límite exacto entre la Ciudad y la Alhambra, los jardines de la Fundación Rodríguez Acosta y del Carmen de Peñapartida coexisten el uno junto al otro ignorándose mutuamente. La imponente torre del pintor Jose María Rodríguez Acosta se eleva a escasos metros de la única edificación del Carmen de Peñapartida [una vieja casa construida en el siglo XIX sobre las ruinas de una torre defensiva de época islámica] sin que esta cercanía entre arquitecturas se traduzca en un vínculo que relacione ambos jardines. Una calleja de asfalto pasa entre ellos sin el menor detenimiento hasta morir en el aparcamiento improvisado que se ha erigido a los pies de las Torres Bermejas.

























Dos jardines en el límite
La propuesta nace, por tanto, al fijar la mirada en esa zona de fricción entre ambos cármenes, que es al mismo tiempo un lugar de tensión entre lo Urbano y lo Patrimonial, un punto de contacto entre dos jardines de la Alhambra y un espacio en el que se superponen arquitecturas de épocas y funciones distintas [la torre defensiva, la vieja casa, la torre del pintor]. Un lugar de oportunidad, en definitiva, donde se ponen en relación tres escalas de actuación diferentes, lo cual nos permite dar respuesta en un mismo enclave a las premisas iniciales del proyecto [recuperar el Jardín de Peñapartida, insertar una serie de usos, etc] al tiempo que se trascienden los límites del propio carmen y se establecen vínculos con el jardín vecino, con la Ciudad y con otros espacios del territorio monumental como son Torres Bermejas o la Puerta de las Granadas.
Contruir donde está construído
Una vez puesto el carmen en relación con su entorno, miramos a su interior.
Recién incorporado al patrimonio monumental, el Carmen de Peñapartida ha llegado hasta nuestros días como un jardín heterogéneo y densamente poblado de vegetación [tanto que se puede entender como parte del Bosque de la Alhambra] en el que se superponen una serie de estratos históricos. Un collagge de épocas y ambientes donde se suceden ruinas, miradores, albercas y fuentes, cuevas naturales, huertos, espacios de interés arqueológico, de interés histórico, etc... generando en conjunto un lugar de alto valor patrimonial.
Este valor patrimonial, sumado al hecho de poseer una topografía compleja y casi intacta, repleta de oquedades aún por explorar [recientemente hubo un hundimiento de terreno debido a la entrada de un camión], hacen muy recomendable limitar al máximo la invasión del jardín, el cual se entiende como un espacio consolidado que no requiere intervención más allá de la estrictamente necesaria.
De modo que, ¿cómo insertar usos edificados [con un área aproximada de 1000 m2] sin afectar ni dañar el frágil patrimonio que encierra el carmen, su denso arbolado o su complicada topografía?
Una enseñanza muy valiosa que podemos extraer de la arquitectura de la Alhambra en este sentido es la de construir allí donde ya está construido. Es decir: lo nuevo como continuación de lo existente. Se trata, por tanto, de encontrar esas historias que ya suceden en el lugar y continuarlas, frente a la opción de inventar otras nuevas en un contexto como el nuestro, enmarcado en el territorio monumental.
Esto nos lleva de nuevo a esa zona de intensidad antes señalada, donde la ÚNICA construcción que podemos encontrar en pie en el carmen, la vieja casa sobre la ruina de una torre islámica, se encuentra con la imponente torre de la Fundación Rodríguez Acosta, generando un paisaje conjunto de volúmenes blancos que recuerda mucho a la superposición arquitectónica de los palacios de la Alhambra.
De manera que la intervención se enmarca en este espacio donde descubre un proceso abierto de superposición de arquitecturas, en el que se intuye un encuentro con el jardín vecino y donde lo Urbano y lo Patrimonial se cruzan... permitiendo una actuación en el borde del carmen que libera el jardín al tiempo que se conecta con otras escalas de actuación que exceden sus propios límites.

Proyectando un encuentro entre la Ciudad y la Alhambra: La Plaza, el Patio y el Mirador
Intersecciones. De eso trata el proyecto: de consolidar intersecciones. Dejar que ocurran. Añadir lo mínimo, quitar lo mínimo, abrir vistas, establecer vínculos y permitir que las cosas sucedan casi por su propio peso. Una Plaza, un Patio y un Mirador. Esto es lo que la propuesta inserta en el lugar. Vacíos que articulan un juego de Volúmenes que ya existía antes. Un conjunto de arquitecturas que se completa ahora, sí, pero nada más.
Y estos vacíos hallan su sitio allí donde suceden esos encuentros:
Donde la Calle y el Carmen confluyen, donde la Alhambra y la Ciudad colisionan y donde el Jardín de los Rodríguez Acosta se enfrenta al Jardín de los Catalanes, nace una Plaza.
Donde lo viejo (la Casa de los Catalanes) se encuentra con lo nuevo, nace un patio.
Y donde el transeúnte descubre el paisaje (la Alhambra, la Ciudad, Sierra Nevada), al elevarse por encima de las copas de los árboles, nace un Mirador.

Sencillez y Racionalidad
La propuesta se inserta desde un punto de vista muy práctico: se busca una Arquitectura serena, económica y fácilmente construible. El resultado es una estructura de hormigón armado ortogonal y sencilla, sin grandes luces, que sirve de soporte a un Centro de Estudios Arqueológicos eficiente, dotado de grandes y numerosos espacios funcionales e incluso con lugares no previstos en el programa (como una sala de conferencias con capacidad para otros usos) que sin embargo tendría un presupuesto de ejecución final muy reducido.
Una infraestructura bien conectada con el exterior, atendiendo a la importancia crucial del transporte del delicado material arqueológico, completamente accesible a personas de movilidad reducida e integrada en un lugar clave que afecta a tres escalas de actuación.

CENTRO DE ESTUDIOS Y SERVICIO DE ARQUEOLOGÍA, Carmen de Peñapartida, Alhambra, Granada


4 comentarios :

19 de junio de 2014, 14:06 Rosa Maria Sanchez Martin dijo...

Me parece un proyecto maravilloso Aitor. Enhorabuena.

19 de junio de 2014, 14:27 Fabian Pedregosa dijo...

Proyecto original con una presentación elegante y discurso impecable.

Un ejemplo para futuros arquitectos.

19 de junio de 2014, 15:03 Carolina Graterol dijo...

Simplemente hermoso y muy bien pensado. Excelente artículo!

20 de junio de 2014, 12:32 Enri dijo...

Impresionante proyecto, muy cuidado, y de un gusto exquisito.

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