Flores Prats

Espacio parque san francisco . puerto de la cruz


Flores Prats

Un gran vestíbulo abierto a la calle y dos patios que se encadenan hacia el interior de la manzana darán acceso a los ciudadanos a los distintos programas: el teatro, los festivales, el bar, salas de exposiciones, salas de reuniones, arte del siglo XX, conferencias…
















Así, el lema de la propuesta es el nombre de un nuevo pasaje que, haciendo una diagonal, te lleva de la Plaza Víctor Pérez hasta el patio de la Casa Martel, y de éste hasta la calle Agustín de Bethancourt. El nuevo pasaje es un continuo de posibles actividades, cambios de luz y de dimensiones. Un pasaje tan variado como la oferta que va a ofrecer en un futuro esta manzana cercana al Puerto de la ciudad.
Las palmeras también serán protagonistas del nuevo espacio público, desde la Plaza Víctor Pérez se pasean hacia el interior de los patios, acompañando al público de pie o sentado en las terrazas del bar. Todos los programas del concurso se suman a un escenario cultural conjunto: el del pasaje.
Las actividades de gran público se combinan con una actividad más concentrada, la de visitar colecciones de arte o asistir a conferencias. Las primeras quedan en el gran vestíbulo de entrada, que nos recuerda la amplitud del gran arco del Parque San Francisco. Las segundas se desarrollan en el interior de la manzana, a partir del alargado Patio de las Palmeras y el Patio Martel.

Una diagonal en dos sentidos.
Mientras que los vacíos urbanos crecen en diagonal desde la actual plaza Víctor Pérez hacia el interior de la manzana, parece que la construcción tiene su lógica en el otro sentido: crece siguiendo las alturas que nos indica la Casa Martel, consiguiendo así unas plantas a nivel en todo el conjunto que ayudan al funcionamiento unitario y una circulación intuitiva por el edificio.
Un claustro en los tejados.
Una vez llegamos a la altura de las cubiertas de la Casa Martel se despliega una gran terraza que llega hasta la cubierta de la nave principal de la Iglesia de San Francisco. Alrededor de esta terraza el resto del programa toma forma de claustro abierto hacia el Taoro. Este es un nuevo lugar, al aire libre, privilegiado. A su alrededor hay la actividad de las Salas de Exposiciones, la Administración y la Sala de Conferencias. Desde esta terraza-claustro puedes seguir tu itinerario bajando las escaleras del campanario que te llevan de nuevo a la calle San Juan.

Las escaleras del Campanario.
La desconexión formal, de colores y de medidas entre la arquitectura más popular y las edificaciones que el turismo masivo llevó a la isla, van a intentar un diálogo a través del nuevo Vestíbulo, antes Arco, de San Francisco.
El nuevo programa, de grandes dimensiones, es capaz de acercarse a los dos edificios que tiene a los lados. Al Hotel se une alineándose a su fachada, y hacia la iglesia y su campanario se separa. Se produce un vacío de aire suficiente para incorporar al campanario como co-protagonista en el nuevo escenario público que se organiza delante del teatro.
Un día de Carnaval, las enormes puertas del teatro, que sólo se abrirán ocasionalmente, darán salida a los desfiles mientras más público espera frente al vestíbulo o subido a las escaleras.


AUTORES:
Dª. Eva Prats Güerre
D. Ricardo Daniel Flores

COLABORADORES:
D. Diego Pastoriza Estévez
Dª. Cristina Güemes Cambras


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